Si no masticamos bien los alimentos acabarán provocando problemas gastrointestinales por lo que se impone un cuidado exhaustivo de la boca y solo tenemos que cepillar los dientes después de cada comida, unos tres minutos e ir al dentista al menos una vez al año.
Otro problema derivado de una higiene bucal defectuosa pudiera ser la estomatitis aftosa o, para que nos entendamos, las úlceras, por lo general el herpes labial. Si apareciera, lo mejor, aparte de ir al médico, es hacer gárgaras con agua fría, evitar la sal, los cítricos o la comida caliente y por supuesto, paracetamol, pero el mejor consejero es el médico que es quién debe establecer que tipo de úlcera es, sobre todo si aparece justo al comenzar un tratamiento médico, se tiene dificultad para tragar, la úlcera dura más de dos semanas, se tiene alguna enfermedad autoinmune o se presenta un cuadro febril.
Por lo general, se recomienda un cepillo de dientes suave y debemos recordar algo muy importante: el herpes es muy contagioso así que extrememos las precauciones en nuestras relaciones. Tampoco debemos fumar, si bien esto es recomendable se tengan problemas bucales o no.
La dentadura se resiente si no es cepillada con regularidad y aún así se comen frutos secos, o sea, se la fuerza ya que son alimentos duros, o se ingiere alguna bebida fría. Por otro lado, el café deja manchas así que no olvidemos lavarnos los dientes después incluso de la merienda; la acción de las bacterias hace efecto a los quince minutos, si dejamos pasar ese tiempo entre la comida y el cepillado, casi no servirá ya de nada pero todavía tenemos la oportunidad de lavarnos los dientes por la noche, antes de acostarnos. Al dormir, la boca no segrega tanta saliva por lo que no está tan protegida, así que debemos limpiarla no solo con el cepillado de los dientes sino también con el enjuague bucal (que dura solo treinta segundos).
Para evitar el mal aliento, un secreto es beber mucha agua, al menos dos litros diarios.
El cepillo más recomendado es el redondo ya que al parecer llega mejor a todas partes puesto que también las encías debemos cepillarlas. Con respecto a la pasta de dientes ha de ser con flúor, por supuesto, y blanqueadora si es posible.
No os cepilléis los dientes con prisas, el efecto no sería el mismo; hacedlo por grupos de cuatro dientes empezando por la mandíbula superior. La lengua también ha de limpiarse puesto que es donde más bacterias se juntan; hacerlo de atrás hacia delante.
Por último, la seda dental es igualmente necesaria porque al comer quedan restos entre los dientes; utilizar a partir de los doce años de edad, cuando ya no haya dientes de leche.
